Intercambio en Sevilla
La aventura comienza el 10 de marzo a las 4:30 de la madrugada en el aeropuerto de Berlín entre nervios, cansancio y buen humor. La llegada a Sevilla es bonita, ya que se nos recibe con esa cordialidad y cercanía tan hispana que “calienta el corazón”.
Despedimos a los alumnos que se van con sus familias y vivimos 10 días preciosos. La cordialidad con la que somos acogidos, la diversidad del programa que nos han preparado… todo contribuye a una experiencia única.
También pasan sus tardes en la Alameda de Hércules y en las Setas, jugando y moviéndose libremente… algo que no conocen de esta manera en su día a día en la gran ciudad que es Berlín.
Nosotros, los profesores, disfrutamos viendo que todo sale bien, que los chicos están contentos y que el buen tiempo acompaña. Disfrutamos de una ciudad maravillosa que huele a azahar, de la convivencia y de las buenas conversaciones en el patio de la casa que compartimos durante este tiempo.
Atrás queda el trabajo intenso de preparación, los pequeños problemas normales que van surgiendo y hay que ir solucionando, y los nervios pensando en si todo irá bien…




